miércoles, 10 de octubre de 2012

Cartas (i)

"Salta del tejado y aplasta mis flores, estaré contigo cada vez que te acerques a lo que eres, seas lo que seas.."‏



(Inserte nombre prohibido aquí): 

Me gustan las cartas viejas, escritas con plumas, con esa caligrafía única, con esos trazos perfectos. Me gusta que pueden guardarse como un tesoro, siempre en el fondo de viejos baúles, de donde se sacarán para recordar, para releerse y pensar en los tiempos viejos. Me gusta que con el tiempo tendrán olor a libro viejo, que es mi olor favorito y que es en realidad olor a recuerdo. Me gustan porque son únicas, porque cada una de ellas queda impregnada de quien la escribió, porque están cargadas de ilusiones, de distancias, de anhelos y sobre todo de sentimientos silenciosos, están llenas de palabras que no lograron escribirse, pero que saben leer los corazones que se aman. Son tan bonitas las cartas...Esto nunca será lo mismo. Es frío, impersonal, algo prefabricado. Pero en este mundo de plástico es difícil encontrar cosas verdaderas. 

Tu eres algo verdadero, verdadero como los gnomos que habitan los jardines y las estrellas fugaces. Ese tipo de verdad que le está vedada a quien se empeña en verlo todo, pero se niega a sentirlo. Una verdad imposible de ver por aquellos ojos desprovistos de corazón. Eres verdadero como solo puede serlo todo aquello que no podemos tocar. Verdadero como lo que habita el mundo de nuestros sueños. Algo tan difícil de encontrar. 

Las cosas verdaderas traen consigo grandes responsabilidades. Debes cuidarlas, hacerlas reír constantemente, escucharlas, entenderlas. Necesitan cariño pero también espacio. Viven en el aire, en su propio mundo, elevándose siempre a muchos metros del suelo, y se vuelve entonces necesario despertarlas con amor, recordarles que el mundo necesita de ellas, que todos necesitamos de ellas. No puede sin embargo presionárseles demasiado porque son propensas a huir o a callar prolongadamente. El silencio resulta entonces una condición necesaria de las cosas verdaderas. No es sin embargo un silencio cualquiera. Es precisamente un silencio cargado de palabras. Quien es capaz de oír y entender su silencio estará irremediablemente unido a ellas para siempre.

Entonces ¿Crees tu que es posible olvidar lo verdadero? ¿Me crees acaso capaz de olvidarte? Me domina ante todo el miedo, miedo de que te empaque en la maleta de viaje mi sonrisa, mis sueños y un par de secretos. ¿Crees que pueda vivir sin sonreír? El olvido, nuestro olvido, me borraría sin duda la sonrisa para siempre. Tal vez también me abruma el miedo a ser demasiado feliz. ¿Que hacemos cuando se cumplen los sueños? Siempre queremos seguir soñando, como si al encontrar lo que buscábamos nos dieran ganas de mas, de buscar mas, de pedir mas. Sin duda le tengo miedo a la incertidumbre, al paso del tiempo, a la distancia, a la vida. Le temo especialmente a la vida que siempre se empeña en complicarnos. 

No me creas por favor capaz de borrarte la sonrisa. Con todo el cariño que te tengo, con lo feliz que me haces, hace un buen tiempo acepte mis responsabilidades, las he asumido feliz. Y las seguiré asumiendo. 

(Inserte nombre de la ridícula escritora/autora aquí)

Escribir..

Volver a escribir para no morir.Como si morir de amor fuera algo de todos los días. Como si todos los días te recordara un poco mas.  Como si la vida debiera gastarse en recuerdos. Como si los recuerdos aliviaran la distancia. Como si la distancia no nos hubiera condenado desde el principio. Como si alguna vez hubiéramos tenido un principio. Como si hubiéramos sido algo. Como si ser fuera un requisito para amar. Como si amar fuera una elección. Como si la elección fuera unilateral. Como si decidir unilateralmente te hubiera servido de algo. 

¿Que hago ahora con el recuerdo? Últimamente la vida se me va en puntos suspensivos 

miércoles, 14 de marzo de 2012

Fragmentos (iv)

...Irresponsable sería yo si dejara que otro ser haga parte de este espectaculo odioso y oscuro en el que me desenvuelvo todos los dias, lo que otros llaman vida y yo llamo acto, lo que otros acomodan responsablemente y yo lo hago a mi antojo y mi parecer.. Que egoista seria yo si invitara a otra persona a actuar conmigo, si la dejara ser mi acompañante en la sombría partida diaria en la que me enfrento con la muerte... 

viernes, 26 de agosto de 2011

Fragmentos (i)

(...) No es porque sea usted, o porque sea yo, los personajes en ésta historia son irrelevantes porque son siempre los mismos. Un hombre y una mujer que un día se ven a los ojos, se hablan, se abrazan, se aman y al siguiente se dicen adiós. La historia ya estaba escrita, y no tengo ganas de luchar contra el destino (...)